Una vez que se ha realizado la observación, se han recogido los resultados y se han agrupado, se lleva a cabo
una interpretación de los mismos. Se analizan estos datos obtenidos y evaluamos
si los objetivos previamente fijados han sido cubiertos y, en su mayoría,
resueltos con nuestra observación. Tras ello, se realizarán informes con los
resultados obtenidos que facilitarán la transmisión de nuestras conclusiones,
así como la posible aclaración de cualquier aspecto que se desease conocer
antes de realizar la observación. Otras formas de transmitir esta
información pueden ser a partir de entrevistas o notas informativas.
Estos métodos
serán relevantes para el profesorado que desee conocer aspectos concretos de
sus alumnos, así como del clima del aula, para poder llevar a cabo una tarea
educativa más precisa y efectiva, sin olvidar también que le será esencial la
observación y sus conclusiones a la hora de realizar la evaluación del alumnado.
Por otro lado, estos instrumentos podrán ser emitidos a nivel individual, sobre
cada alumno, para ser entregado a sus familias, en el caso de que deseen
conocer la evolución de su hijo o hija en el aula o con el objetivo de obtener
respuestas sobre algún aspecto en concreto del desarrollo u otros como el
aprendizaje o las relaciones con los demás. Además, serán sensibles de ser
compartidos con otros docentes que compartan con el tutor o tutora la tarea
educativa del grupo de alumnos.
No debemos olvidar que el proceso
de observación es esencial dentro del aula de educación infantil ya que se
trata de una etapa educativa en la que se puede conocer más información a
través de la mirada activa que de cualquier otra forma. Los niños en este
momento consiguen avances cada día mediante pequeños detalles y pequeños pasos
que sólo se pueden apreciar si observamos detenidamente cada situación en cada
momento.
“Toda investigación comienza por una
observación”.

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